NO AGRADECEMOS A LAS INSTITUCIONES ORGANIZADORAS

 


Somos los poetas que no hablamos con citas
porque no nos acordamos de lo que dijeron los
     otros poetas
y cuando nos acordamos
no nos acordamos qué poeta las dijo.

Somos las poetas que no fuimos a la universidad
     ni a los talleres
y si fuimos no aprendimos nada
y si aprendimos nos olvidamos de todo lo que aprendimos
porque no admiramos a los poetas que dan cursos y talleres
y si los admiramos no es por sus cursos y talleres.

Somos los poetas que no hablamos de literatura ni de ideas
cuando nos juntamos
hablamos más bien de nuestros maridos
de las telenovelas
del precio de las peras
de si los gays o los heteros son mejores socios
para caminar por una ciudad que no conocemos
y nos reímos hasta caernos de la corbata del director de
     cultura
(si ustedes la hubieran visto entenderían).

Somos las poetas que no hablamos de otros poetas
o al menos no mucho de sus poemas
sino más bien de lo cabrones/turros/soretes que fueron
     con sus ex
de las estupideces que dijeron antes de la lectura
de lo densos que se ponen cuando se emborrachan
o de la mala onda con que se burlan de otros poetas
cosa que nosotros jamás haríamos.

Somos los poetas que no conocemos personalmente al
     director de cultura
y si alguien nos lo presentara muy pronto lo olvidaríamos
y él se olvidaría de nosotros
porque no nos lo encontramos dos por tres en alguna
     recepción
ni en alguna boda
y mucho menos en el metro
o en el supermercado todo por diez.

Somos las poetas que no estamos profundamente
     agradecidas
de que nos hayan brindado la posibilidad de estar aquí
trabajando para ustedes
la más de las veces gratis.

Somos los poetas que vamos a las reuniones literarias
a levantar chicos guapos
y que en general nos aburren las lecturas de poesía
y escuchamos la mitad de lo que se dice
más que de la poesía disfrutamos 
de la salsa el merengue el cha cha cha
el reggeton la cumbia la pachanga el reggae
el candombe la murga el rocanrol
la milonga la rumba y el malambo.

Somos las poetas que soñamos con festivales de poesía
donde no se lea nada
festivales organizados por instituciones sin manchas ni
     condicionamientos
que nos pagarán viajes y honorarios
para que podamos encontrarnos a beber
a bailar
a recorrer ciudades desconocidas
y a hablar de nuestros maridos y de las telenovelas
y del precio de las peras
y de los chicos guapos de las discotecas
y a burlarnos de los poetas que no fueron invitados
ni tampoco se lo merecen.

Somos los poetas que andamos buscando chucus
para movernos por el mundo
y reencontrarnos
con otros poetas incultos y desagradecidos.

Somos las poetas que no explicamos los poemas antes de
     leerlos
porque escribimos poemas bastante fáciles de entender
como este.


Berlín, noviembre 2009




LA CAPITAL DEL FIN DEL MUNDO

 .

hilos de agua filosos como cuchillos
gorra apretada contra las orejas
el silencio es la música
el silbido del viento es silencio
no hablás mientras caminás
no oís
querés bailar la música que sea
todo suena igual


nos corroe la tristeza de ser como todos los demás
de saber
que los finlandeses se emborrachan
y lloran
y maltratan a sus mujeres
como los ecuatorianos y los turcos
como los matemáticos
como los poetas
y todos los demás
que pudieron haber sabido
sido
alguna otra cosa


los poetas también se quejan
de que tu falda es demasiado corta
los poetas también están preocupados
de si mirás o no mirás a otros hombres en el tren
aunque tengan su alma involucrada
en cosas verdaderamente importantes


nosotras
las poetas
también les tiramos las botas por la cabeza
y los insultamos


y la verdad es que
sus sospechas están bien fundamentadas
nuestras faldas son bien cortas
para que los hombres nos miren las piernas
y le hemos echado miradas sugerentes a los australianos del tren


nada más que nos parece tan tonto pelear por eso
cuando hilos filosos de llovizna
nos cortan la cara
en la capital del fin del mundo

Helsinki, octubre 2009

CONTRA CORRIENTE

.

Yo no floté en el río sin saber flotar
cargando contra corriente
todo el enorme peso
de mis años a la intemperie
de mi trabajo sostenido
de los lastres que los demás pusieron sin preguntar


aprendiendo a respirar bajo el agua
aprendiendo a masticar la comida y repartirla de mi boca
aprendiendo a evitar las orillas dolorosamente estancadas


.

aceptando la inaceptable rutina
la mediocridad de la supervivencia
la necesidad de ser un vulgar ciudadano banal y sometido
y sonriendo al mismo tiempo para no dejarse
vencer


para que después vengan a decirme
que marché sobre las ruedas de otro

Copenague, setiembre 2009

ESTATUA VIVENTE

 ___

claro que lleva años mintiendo
siendo alguien que no es
pidiendo ayuda para cosas que podría hacer sola
y siendo utilizada en honor a la ciudad
la civilización los cambios
disfrazada de estatua en la parte turística
más horas al día de las que es ella misma.


las obras llevan ya cuatro meses
y están programadas para dos años más
el polvo llena los pulmones del barrio
para que luego puedan respirar en paz
estampados en una fotografía
de paisaje urbano


los estadios de fútbol tendrán nombres de automóviles
empresas financieras
cremas para las manos
los grafitis de los trenes
serán sustituidos por falsos grafitis de propaganda
las estatuas vivientes tramitarán un permiso por seis meses
no renovable
en caso de que
tengan documentación vigente


en otro caso se convertirán en estatuas no vivientes
inherentes a los cambios
aplastadas como sudafricanos pobres
que deberán dejar sus hogares
para no ser vistos durante el mundial de fútbol


las fotos no dan la vuelta al mundo como se dice
las fotos se estampan en los corazones
y son reproducidas hasta el infinito
para poder hacer algo con la mierda que producen


ella sentada en el cibercafé
disfrazada de estatua
reenvía una foto de britney spears saliendo del hospital


Malmö, febrero 2009

COSAS DEL MOMENTO


.

Todas las preguntas de toda la semana
se le suben a la cama
Recibos vencidos, envejecidos
Cosas del momento
comiéndose el tiempo
con tu cuchara y en tu cazuela
regreso de la escuela por la bajada
No duele casi nada
estirar el día para ver si puede
bajarse del camión en la madrugada


Hizo la comida con lo que quedaba
porque no le daba para salir
Meter sus caderas en la escalera
y abrir la compuerta de lo que llovió
Llueve que te llueve se licuó la esquina
con la gallina y el pororó
Todas las macumbas de todas las mañanas
se le suben a la cama


Tiene lentejas, tiene pepino
rebanado fino para acompañar
Tiene goteras en todas partes
quiere besarte pero vos no estás
Todas las caricias que tiene acumuladas
se le suben a la cama
se le suben a la cama


Busca en los papeles entreverados
en los buzos apretados
y en el frasco de café
El olor se ha ido de todos los rincones
de la caja de botones
y del mundo que se ve
Manchas de tinta en el mantel de hule
retazos tules
abrigos en la noche
tabaco, pachuli
boletas con descuento
cremas, ungüentos
cosas del momento
Taza vacía con cucharita
flores marchitas
la franela que evita los mundos chiquitos
un teléfono anotado en un papelito
un monstruo de plástico encanutado
una caja misteriosa con un puchito
perfumadito
agujas, hilos
trincheta sin filo
babosas mutantes se comen las plantas
quinientas hormigas en el estante
papeles importantes
documentos
cosas del momento


Sueños retrasados, tiempo perdido
desconectado
dolor en los oídos
y en los nidos empapados
de los árboles de enfrente
Y en el centro de la fuente
le molestan los ovarios de mujer independiente
y otros varios escapismos
de camisas arrugadas
y muñecas destripadas
arrojadas al abismo
que hay detrás de la alambrada
se le suben a la cama
Se le suben a la cama
como niños que se mojan en la madrugada.

Montevideo, 2001
publicado en
RAP de la POCHA y algunos otros poemas (POESIAconC, Malmö, 2007)

UN TIEMPO PARA PENSAR

.
Todas las campanas del mundo no pueden
    aturdirme
Ni dios puede meterse en mi camino a casa no

    puede sorprenderme
El perfecto mediodía de diciembre no puede

     encandilarme
ni sofocarme ni hundirme
No hay nada deslumbrante en su boca ni en

    sus manos

El deslizarse de la piel es lo que baña el alma
Esa que no existiría si no existiera el deslizarse

     de la piel
Ahoga el alma
esa que pelea reclama por gobernar
Cómo ser extrañamente linda cada vez más linda

    sin saber por qué
sin saber si es cierto

Viendo la masa del mundo como una plaga

    avanzando sobre mí
y atravesándome como si fuera transparente
Dejando todo el maldito desasosiego intacto
Su brillante presencia
Flotando en el ritmo de los días que caen
y quedan detenidos con nudos en los músculos
como cosas en el fondo del mar

El dolor menstrual no es más que un espectro
un color en el vientre
en el ardiente
vientre

Espero por esperar
porque apredí a hacerlo cuando buscaba un

    ejercicio para estar lejos
Esperar
en la turbia noche
la llegada de alguien que no vendrá
Como para quedar nadando indefinidamente en

     esa sensación
Y ver cómo los dedos se resignan al camino
al lugar de la propia piel y su práctica sabiduría

He tenido frío todos estos días
He tenido sed
He tenido insomnio
He sido una gota de vida tiritando en un hueco
Esa posible pureza calada en el suburbio
La cultivada maldad sólo una forma de lenguaje
Seduciendo igual
en un mundo lleno de palabras sin sangre

No necesito que me cuente nada
que me diga nada
que me explique nada

No necesito un labio sobre mi labio ni una boca

    ni un pelo
Ni una piel ni esa piel exactamente
No necesito un lugar ni una playa ni un cantero
No necesito carne ni salsa de soja
Ni películas europeas ni penumbras de bar
No necesito bailar ni divertirme
Ni correr por las calles tratando de ganar minutos
No necesito chapas ni tabla de amasar
Ni apurar la producción
ni descansar
No necesito dormir la larga siesta
Ni tener una bicicleta urgente urgentemente
No necesito trabajo ni efectivo ni monedas para

    el teléfono
Ni el vapor de la ducha ni las sábanas blancas
Ni las nubes blancas
ni la luz de la luna
ni el rumor de las ramas
Ni la fuente de porcelana ni las copas
Ni la paz de las cosas bien hechas
Ni la justicia de lo que a mí me parece justo
Ni la yerba mate ni el tabaco
Ni la miel del monte
Ni el amor
ni el deseo

No necesito las letras ni las artes
Ni los objetos bonitos ni los discos de blues
ni las grandes bandas golpeando las paredes
No necesito ser maldita ni sufrir ni desgarrarme
Ni demostrar a nadie el valor de las cosas
ni el valor de las cosas
ni las cosas
No necesito hombres ni mujeres
Ni agua de lluvia para lavar mi pelo
ni gena ni jojoba ni malva ni aloe ni cannabis
Ni cuidar mis manos para que sean suaves
No necesito irme ni volar ni nadar
ni trenes ni carreteras ni caminos ni campamentos
No necesito parches ni remiendos
ni ropa ni zapatos ni anillos ni sombreros
Ni un instante de luz
Ni una pipa de opio
Ni una carta de Francia ni de Portugal
ni un mensaje perdido en un teléfono

No necesito vino ni jerez
ni sentarme a mirar amanecer
Ni el fuego circular
ni la danza circular
Ni el yoga

No necesito hablar
ni tocar
ni coger

Necesito un inusitado silencio
Un tiempo para pensar en Sergio


Montevideo, 2000